"El Mácaro será una especie de laboratorio donde se perfeccionará a esos hombres que en el futuro serán aventados hacia todos los rumbos de la república en misión apostólica de civilización y progreso". Así lo expresa "El Heraldo", en la primera página de su edición del 15 de agosto de 1938, después de que el entonces Presidente de la República, Eleazar López Contreras, inaugurara, un día antes (14/08/38), la Escuela Normal Rural "El Mácaro", en el parcelamiento del mismo nombre, de la Carretera Maracay - Turmero del Estado Aragua. Era la génesis del hoy Instituto Pedagógico Rural "El Mácaro", la institución universitaria más antigua de toda nuestra entidad federal.

El Inicio de la Historia...

A la muerte del General Juan Vicente Gómez, según lo expresa Enrique Prieto Silva (1988), en la Revista "Opinión Pedagógica", en el país habían tan sólo 60 maestros titulares para 3,5 millones de habitantes que contaban 2.157 escuelas públicas, 2 escuelas normales con 115 estudiantes y 2 universidades con 1500 alumnos. No había ninguna escuela rural y un 80% de analfabetismo nos mantenía sumergidos en más de medio siglo de atraso con respecto a los países industrializados.

 

Este fue el antiguo logotipo del IPR "El Macaro", por más de 60 años.

 Este panorama gris de 1937 hace que el entonces Ministro de Educación, Rafael Ernesto López, promocione la idea de la creación de "El Mácaro", la cual logra concretar su sucesor, Enrique Tejera París. Con 60 alumnos provenientes del sexto grado de educación primaria, la institución inicia su misión de erradicar del campo venezolano el concepto de "lo rural como símbolo de atraso y subdesarrollo". Semillero de mentes progresivas y desafecto al régimen dictatorial entronizado en el país, el instituto es obligado a dispersar sus estudiantes en las otras escuelas normales, siendo transformado, a partir de 1953, en Escuela Granja. Por varios años desarrolla su acción de acuerdo con la nueva naturaleza que le es asignada.

La caída del dictador Marcos Pérez Jiménez y el advenimiento de la democracia, en 1959, producen la necesidad de una Reforma Agraria y, con ella, renace el requerimiento de enfrentar el problema educativo de la población rural del país. Para ese momento, "El Mácaro" convertido en Centro de Capacitación Docente de Educación Rural, cumple nuevamente su rol como institución pionera en la formación y capacitación de dirigentes para el campo venezolano. De sus aulas egresan, hasta 1977, más de un millar de directores y maestros que van a trabajar en más de 400 Núcleos Escolares Rurales de todo el país. El Decreto Presidencial Nº 808, del 11 de diciembre de 1971 (avalado por la Resolución Nº 9.162 del Ministerio de Educación), confiere a "El Mácaro" la condición de Centro de Perfeccionamiento Docente y le asigna la atención de los sectores rural y urbano. Años después, en enero de 1976, "El Mácaro" es transformado en Instituto de Educación Superior adscrito a la Dirección General Sectorial de Educación Superior del Ministerio de Educación. Tal condición es legalizada en virtud del Decreto Presidencial Nº 3.088, del 20 de febrero de 1979, por medio del cual se define su situación jurídica como Núcleo Académico Permanente del Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio. Como Núcleo Académico, "El Mácaro" es incorporado a la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, UPEL, desde su creación. Posteriormente, el 03 de julio de 1990, "El Mácaro" adquiere su actual condición de Instituto Pedagógico Rural, mediante Resolución Nº 7, sancionada en esa misma fecha por el Consejo Nacional de Universidades. La independencia como sede de la UPEL le permite, desde ese momento, elegir sus propias autoridades, mediante el voto directo y secreto de su personal docente y de sus estudiantes.

Trece promociones consecutivas y más de 400 maestros rurales egresados, muchos de los cuales han ganado un lugar permanente en la historia educativa del país, demuestran el cabal cumplimiento de la primera responsabilidad que el estado venezolano le encomienda a "El Mácaro".


Atención al Indígena...

 

Atento al surgimiento de otras necesidades del ámbito educativo y dispuesto a satisfacer los requerimientos de los distintos sectores de nuestra sociedad, "El Mácaro" dirige su acción hacia los docentes que se desempeñan en las comunidades indígenas. Inmersos en realidades muy particulares, estos maestros exigen un tratamiento diferente. Para proporcionárselo, el instituto pone en práctica la modalidad de atención "in situ" y organiza la asistencia técnica a partir del conocimiento de cada realidad étnica. Puerto Ayacucho, Cachama, Maracaibo y Santa Elena de Uairén son los sitios de encuentro.


 Por los Caminos del Libro...

Surge la inquietud de elaborar libros de textos y otros materiales impresos que contribuyeran a alcanzar los objetivos trazados por la población de las zonas rurales. En una primera etapa, el esfuerzo se centra en la elaboración de libros de texto para las áreas de Lengua, Matemática, Ciencias Naturales y Estudios Sociales.

Esta etapa dio hermosos frutos: “Pablo y Tamborín”, “Rosa y su gallina Colorada”, en el área de Lengua; “Mi Pueblo”, “¿Quieres conocer a Venezuela?”, de Estudios Sociales; “Mi primer libro de Ciencia” de Ciencia y Naturaleza; “Cuántos animales y un Cuaderno”, de matemática; constituyen un producto que recorrió muchas escuelas rurales venezolanas. De forma paralela se producían cuentos inspirados en elementos y valores propios del sector rural, así como plegables de corte informativo sobre diferentes aspectos relacionados con salubridad, alimentación, organización del hogar y conservación de alimentos.

 

Además se firmó un Convenio entre el Ministerio de Educación y el Banco del Libro, en el cual, El Mácaro representó al espacio educativo. Así comparte el escenario en el ámbito nacional, con representantes de la Universidad Central de Venezuela, el Instituto Pedagógico de Caracas, y con personeros de otras instituciones e individualidades relevantes en el campo de la producción o de la edición de materiales educativos.